A veces escribimos

Ella era de cristal y un día se partió en mil pedazos, todos esos pedazos quedaron en el suelo ella que teniéndolo todo se quedó sin nada se perdió tanto que olvidó cómo reír cómo respirar cómo soñar, los días solo era grises y su esperanza no existía.

Esa chica que siempre fue de hierro se convirtió de cristal, ella sabía que estaba perdida y que su cabeza era capaz de dominarla, no era la primera vez que jugaban, nunca encontró el final de ese juego pero sí encontró la manera de ir ganado muchas partidas , a pesar de jugar cansada, a pesar de que tenía que recomponerse y recoger demasiados pedazos ella sabía que en algún lugar de su interior iba a encontrar la fuerza que necesitaba para poder ganar esta partida , quizás necesitaba soltar un poco de peso ese peso que a diario arrastraba pero al ser muy pesado ya le estaba costando caminar. Entonces ella comenzó a tirar cosas, una tras otra, pero llegó a un punto que le dio miedo seguir tirando y frenó, ese día que frenó retrocedió para recoger y fue recogiendo pero como no cabía y había que elegir ella decidió una vez más tirar la esperanza, la alegría, la seguridad, las locuras y mil cosas más  que para ella eran importantes, para su alrededor no tanto, ese día ella se dio cuenta que a veces el miedo a perder te impide avanzar no sabe lo que el destino le tiene preparado tampoco lo que va a pasar, su cabeza es una montaña rusa llena de emociones y solo con papel y lápiz es capaz de expresar.

C.